sábado 11 de octubre de 2008

MERITXELL


Tirada en la hierba el mundo le parecía todavía más grande. El cielo que sobre ella se extendía estaba azul, de un azul que transmitía alegría, esperenza, nostalgia al mismo tiempo.

Meritxell llevaba varias horas tumbada, cuando de repente escuchó un ruido. Se levantó.

Miró a su alrededor pero no vio a nadie, por lo que continúo con su descanso.

Al poco rato, algo entre las espigas del trigo volvió a moverse.

Ella se levantó, asustada, pero al mismo tiempo intrigada por saber qué era lo que allí se escondía.

Se metió entre las espigas, decidida a econtrar a lo que se escondía.

Para su asombro, cuando descubrió lo que allí había se le encogió el corazón.

Entre las espigas yacía una criatura indefensa, acabada de llegar al mundo.





Goretti Fraga

jueves 2 de octubre de 2008

Rosaura


Se podía ver el mundo entero desde aquella montaña. Rosaura cerró los ojos y dejó que la brisa acariciara su tierno rostro.

En ese momento ella era la dueña de todo lo existente.

Llenó los pulmones de aire limpio y puro. De nuevo volvía a sentir esa nostalgia que provocaba que sus ojos se llenasen de lágrimas continuamente.

Era imposible olvidarlo. Su rostro había quedado guardado en su corazón para siempre.

Se sentía desdichada e infeliz... Le dolía no poder aceptar que aquel amor que había creado tras una leve mirada inocente, era algo que jamás tendría una oportunidad.

No conocía su nombre. No sabía quien era. Jamás lo había visto antes. Pero aquellos ojos de color miel habían provocado en ella la más profunda desesperación.

Rosaura se limpió las lágrimas y se giró dándole la espalda al cruel mundo que a hacía sufrir.





Goretti Fraga

domingo 28 de septiembre de 2008

MAGDALENA


Empezaban a caer los primeros copos de nieve. El invierno anunciaba su llegada de una forma amenazante.
En pocas horas los caminos estarían cortados, y así todo el pueblo permanecería aislado durante días, igual que sucedía cada año.
Magdalena observaba desde la ventana de su pequeña casa el danzar de las ramas de los árboles. Ese tiempo, gris, apagado, frío, siempre conseguía ponerla melancólica.
Desde la cama, su madre la observaba. Sabía que no le quedaba mucho tiempo para permanecer al lado de su hija, su única hija y su tesoro más preciado.
Estaba enferma, se moría.
Magdalena acercó el taburete de madera a la cama de su madre y agarro con fuerza su mano.
- Magda, querida, te dije que me iría con el otoño. Ya es hora de que me vaya.
Magdalena la miraba.
- Sé que eres una buena chica, y sabrás cuidar de ti misma.
La mujer cerró los ojos. En su cara se dibujó una sonrisa.
"las buenas flores mueren en invierno" recordó Magdalena.




Goretti Fraga

jueves 25 de septiembre de 2008

ISABELLA


Las estrellas lo invitaban a seguir aquel camino cargado de sombras que semejaban danzar entre los árboles.
Arturo cogió su caballo y cabalgó entre la penumbra, sin miedo a nada, con el único deseo de verse reflejado en los ojos verdes de su amada.
Fueron horas de camino, perdido en la oscuridad pero guiado en todo momento por el manto estrellado.
Cuando por fin llegó a su destino, caminó decidido hacia el pueblo, pero la suerte no estaba de su lado.
Isabella, doncella de sus sueños, ya había abandonado el pueblo tras recibir la falsa noticia de que su amado había muerto.




Goretti Fraga

viernes 19 de septiembre de 2008

ARIADNA


Había algo noble en su mirada; sus ojos azules como el cielo sabían lo que estaba a punto de sucederle por salvarla.

Su cabeza rodaría por los suelos ante la mirada espectante de aquella multitud con corazón de piedra. Sus caras serían lo último que vería. A pesar de todo era feliz. Ariadna le había jurado su amor, y tras aquel beso eterno, sabía que podría descansar en paz. No le importaba el dolor, no le dolía sufrir, sólo quería escuchar su voz.

Ariadna lo abrazó por última vez.

-Cada mañana seré la luz que te despierte, cada tarde la brisa que te acaricie, y al anochecer estaré en cada una de las estrellas... -prometió- pensando en ti, amada mía. Cuidando que jamás una lágrima de dolor brote de tus ojos. Y... te esperaré siempre, jamás te olvidaré. Ahora sonríe princesa, quiero llevarme esa imagen conmigo.

Ariadna sonrío entre lágrimas, mientras su amor se hacía ángel.





Goretti Fraga

JULIO MARTÍNEZ MESANZA


El Camino


Sólo existe un camino y en su centro

los tártaros* acampan. Hacia el este,

la agricultura de monzón y fango,

y hacia el oeste, viñas y trigales.

Amplias son las llanuras y por ellas

los tártaros cabalgan. Han oído

que en débiles imperios las intrigas

de la razón someten a la epada

y la inquietud aguija sus caballos.



*tártaros: pueblos de origen turco y mongol que en el siglo XII invadieron el occidente europeoo.

sábado 6 de septiembre de 2008

VÍCTOR BOTAS


NIEVE


Fue una mágica hazaña en los perdidos

campos de la niñez. Y una batalla

blanca en la adolescencia. Hoy es un poco

de frío en los zapatos y un engorro

y una ilusión en manos de mis hijas

y un ansia de calor. Mañana, nada

más que un peligro azul a cada paso

o el momentáneo adorno de mi tumba.

También es la sorpresa que me impone

pensar en estas cosas. Y en le tiempo,

que me tuerce y me gasta. (Como a ti).