
Tirada en la hierba el mundo le parecía todavía más grande. El cielo que sobre ella se extendía estaba azul, de un azul que transmitía alegría, esperenza, nostalgia al mismo tiempo.
Meritxell llevaba varias horas tumbada, cuando de repente escuchó un ruido. Se levantó.
Miró a su alrededor pero no vio a nadie, por lo que continúo con su descanso.
Al poco rato, algo entre las espigas del trigo volvió a moverse.
Ella se levantó, asustada, pero al mismo tiempo intrigada por saber qué era lo que allí se escondía.
Se metió entre las espigas, decidida a econtrar a lo que se escondía.
Para su asombro, cuando descubrió lo que allí había se le encogió el corazón.
Entre las espigas yacía una criatura indefensa, acabada de llegar al mundo.
Goretti Fraga






